El estrés es una reacción del organismo humano a las grandes exigencias o desafíos que suponen los horarios, la congestión de vehicular, el exceso de trabajo o las preocupaciones de la familia, entre otras situaciones que producen ansiedad, insomnio, angustia y hasta depresión. Es un síndrome muy común en la vida moderna, que afecta tanto a hombres y mujeres, pero con sencillas medidas puede prevenirse.

Los médicos psicólogos y psiquiatras recomiendan a sus pacientes aprender a disminuir el estrés de la vida diaria.

Advierten sobre la importancia de organizar el día, tomando siempre en cuenta unos minutos para la relajación, los ejercicios de respiración y el descanso. A veces, una corta caminata fuera de la oficina, durante unos minutos puede ser provechosa, para evitar los ruidos de los teléfonos y las presiones contantes en las oficinas.

Los expertos explican que el ruido, los transportes colectivos, los embotellamientos, la promiscuidad en las grandes congestiones, el mal aislamiento de las habitaciones modernas, las muchedumbres, la contaminación, el agotamiento profesional; todo esto son amenazas.

Otras dolencias nerviosas pueden agravarse, debido al estrés

Como todos los factores de nerviosismo, la ansiedad y la irritabilidad, favorecen la aparición de ataques hipertensivos y de lesiones, tales como las estomacales. Mucha gente expuesta a condiciones de estrés durante sus horas laborales puede padecer de úlceras o gastritis, exacerbadas por una deficiente alimentación.

Naturalmente, no siempre es fácil salir de las situaciones de estrés, especialmente si en las ciudades es donde se encuentra en empleo, porque en las áreas rurales la gente suele padecer menos de estrés.

Pero hay que compensar esas horas inevitables con momentos de distensión, tranquilidad y relajación.

Estas prácticas de relajación se pueden realizar en lugares especiales, como salas de gimnasios y de relajación, que actualmente están muy de moda. Se pueden realizar ejercicios de respiración o de estiramiento suaves en casa y durante los fines de semana, para ayudar al organismo a recuperar la energía.

La magia de las caminatas

Otra solución es comenzar a caminar con regularidad, todos los días aunque sea durante 30 minutos, porque puede ser muy provechoso para ayudar a controlar el estrés. Formar parte de un grupo de caminadores es muy reconfortante, comenzar poco a poco, hasta que se pueda realizar una hora diaria de caminata es bastante beneficioso.

Dormir ocho horas por las noches, tomar dos litros de agua diaria, comer más frutas y verduras, meditar, estirarse, caminar o correr son algunas medidas sencillas que deben convertirse en hábitos saludables, para enfrentar con más fortalezas los grandes retos que supone la vida en las grandes ciudades.

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