El número de mezclas de té, a nivel mundial, no tiene límites y para una sola procedencia de también se necesitan varias cosechas, con la finalidad de obtener un buen aroma. El demanda de esta infusión sigue en aumento, especialmente en muchos países de Europa, básicamente por razones geográficas, climáticas y relacionadas con las tradiciones culinarias de las familias.

Venga de la India, de Ceilán o de la China, el té se clasifica según su presentación, es decir, si incluye hojas enteras, hojas quebradas o fragmentos de hojas y según la edad, junto al desarrollo de las hojas en el momento de la recolección.

Además, los tés de China y los tés verdes tienen grados, lo cual les imprime ciertas diferencias.

Los nutricionistas afirman que las numerosas mezclas propuestas por las marcas se estudian con miras a un gusto determinado. Las bolsitas de té, a base de fragmentos de hojas, nunca tienen la finura de los tés no guardados en bolsitas.

La preparación del té

Como el buen café, el buen té exige una mezcla bien escogida, un agua un poco calcárea, apenas empezando a hervir. Pero también se necesita una buena tetera elaborada con loza, tierra cocinada, porcelana o estaño, que solo sirva para ese uso.

La infusión debe durar, al menos, unos tres minutos. Por debajo de este tiempo, tiene un gusto solo de agua caliente. Pero después de cinco minutos, adquiere elementos amargos y teína, sustancia similar a la cafeína. El té representa también una buena fuente de flúor.

Las tisanas

La oferta internacional de tés se ha multiplicado en muchas naciones, al igual que el cultivo de numerosas plantas aromáticas, como el anís, la salvia o el timo, que también se utilizan para la preparación de infusiones.

Otras hierbas naturales útiles para preparar infusiones solamente se encuentran en las tiendas naturales o en las farmacias, pero siempre se deberá tener cuidado en cuando a su dosificación. Afortunadamente y gracias a los procesos de industrialización, existen también mezclas instantáneas de diferentes marcas.

Los expertos en nutrición y dietética afirman que hay que desconfiar especialmente de las tisanas “para adelgazar”, básicamente porque un exceso de peso sólo se puede perder con una alimentación bien equilibrada y, en lo posible, con ejercicios y deportes.

Al igual que es necesario tener cuidado con el uso de las tisanas laxantes, porque con frecuencia son irritantes del tubo digestivo.

Para obtener el máximo de su sabor y sus propiedades, las plantas deben haberse recolectado correctamente, secadas y conservadas en un sitio seco, al abrigo del aire y de la luz. Por otra parte, las tisanas en polvo tienen el inconveniente se ser pre-azucaradas.

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