La comodidad de dormir depende de la aireación del ambiente durante las horas del descanso y, básicamente, el sueño se traduce en una disminución de los fenómenos metabólicos, porque la “máquina humana” al dormir funciona a marcha lenta y consume menos oxígeno. Sin embargo, para dormir bien siembre es necesario descansar en una habitación ventilada, tomando en consideración que el individuo pasará, al menos, ocho horas en una misma habitación.

Algunos estudios sobre medicina señalan, que si el confinamiento y la rarefacción del aire provocan frecuentemente la somnolencia, es un error creer que favorecen el sueño.

La somnolencia que se deriva del confinamiento, no es más que un comienzo de asfixia, y con frecuencia va seguida de un sueño agitado; se estima que el 25% de los insomnes tiene problemas respiratorios.

Con todo, para dormir bien no basta una alcoba bien aireada, con un nivel constante de humedad, sin plantas que puedan consumir oxígeno. También es necesario que el que duerme respire convenientemente. Los expertos revelan que una mala respiración puede traducirse en una incapacidad para regularizar y disminuir el ritmo respiratorio.

El yoga, la gimnasia y el sueño

Es necesario considerar también, que desde el Extremo Oriente han llegado a varios continentes la mayor parte de las técnicas para dominar la respiración, susceptible de propiciar la somnolencia: por ejemplo, las que incluyen la enseñanza del yoga. Para esta disciplina, la búsqueda del equilibrio entre la respiración y la posición que se debe mantener hasta caer en el sueño es de primordial importancia.

Mientras, la gimnasia respiratoria, una rama de la bioenergética, corriente creada por Wilhelm Reich, psiquiatra y psicoanalista de origen austríaco, también se inspira en la gimnasia clásica occidental y consiste en efectuar, antes de acostarse, una serie de ejercicios para replegar y estirar los miembros, que acompañan repetidamente las fases de inspiración y de espiración.

Las condiciones de los cuartos para dormir bien

La ventilación apropiada de las habitaciones a la hora de dormir es una condición que siempre deberá vigilarse y a todas las edades. En los niños, ancianos, discapacitados, embarazadas o enfermos esta supervisión debe acentuarse y adecuarse a las condiciones especiales que deban requerirse según sea el caso. No obstante, para las personas sanas una ventilación adecuada es imprescindible para dormir bien. De acuerdo al clima y a la temperatura, se requerirán equipos de aire acondicionado o calefacción, pero se corre el riesgo de suspensión ante una falla eléctrica o la ausencia del servicio de luz, que pueda interrumpir el sueño.

Otros elementos relacionados con el buen sueño están relacionados con la ausencia de ruidos perturbadores, olores intensos o desagradables, objetos, olores o mascotas que puedan causar alergias respiratorias.

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