Cuando las personas alcanzan la edad de la jubilación deben enfrentar nuevos retos sociales, que muchas veces implican resistencia a la adaptación y demandan apoyo médico, especialmente en el ámbito de la psicología o la psiquiatría, para incorporarse socialmente a un nuevo estilo de vida.

Especialistas médicos advierten que el retiro puede comenzar con ciertas frustraciones al final de la carrera, como desafecto de los colegas o de los subalternos, que ya no esperan nada de estos tipos de trabajadores cercanos a la edad de la jubilación, junto a la cantidad de innovaciones que aceleran el sentimiento de incompetencia.

Enfrentar una nueva etapa de la vida

La disminución progresiva de las obligaciones y de las cargas, lejos de tranquilizar al futuro pensionado, produce una carencia que a veces puede llevar a sentimientos de tristeza. Acostumbrado a la presión de las decisiones y de las luchas, él se desploma cuando podría tomarse su tiempo.

Sobre este tema, el médico francés, Paul Sivadon (1907-1992) advirtió que “todo pasa como si las dificultades imaginarias vinieran a reemplazar las dificultades reales… Se observa una especie de demostración casi experimental en los individuos con funciones electivas, que se enferman cuando se les descargan sus obligaciones y recuperan su Salud cuando vuelven a tener responsabilidades.

Sin duda es un mecanismo de este tipo el que crea esa apetencia por el poder que tiene visos de una embriaguez toxicomaníaca y que afecta preferentemente a los personajes senescentes. No es su fuerza nerviosa la que explica su necesidad de poder, sino, por el contrario, su debilidad que se encuentra en ese excitante su remedio”.

La depresión puede afectar a los trabajadores que se acercan a la jubilación

Los análisis científicos revelan que mucha gente tiene sus momentos difíciles, dos o tres años antes de la edad de retiro, con alteración de su salud y tendencias depresivas. En general, todo se arregla en el momento en que llega verdaderamente el retiro del trabajador.

Parece que la anticipación de la situación corresponde a una crisis, que permite luego negociar convenientemente la realidad.

Al pasar a esta nueva etapa de la vida, entonces el retiro se convierte en tiempo de reparación. La reducción de las obligaciones, la libertad de acción, la posibilidad de nuevos descubrimientos intelectuales y afectivos, aparecen como conquistas, como el fruto de un esfuerzo creativo y no el efecto de un arrinconamiento.

Sin embargo, una evolución favorable se nota más cuando el retiro ha sido anunciado, preparado y se efectúa a la edad prevista, más hacia los 65 años que hacia los 55, salvo diferentes profesiones. En cambio, los expertos afirman que es más fácil readaptarse a las actividades culturales, a la vida asociativa local, cuando el retiro se inicia más temprano.

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