El insomnio está asociado a la personalidad de los individuos y a los cambios hormonales, lo que significa que existen muchas categorías de ausencias anormales de sueño y dificultades para conciliarlo. Por otra parte, entre los diferentes tipos de insomnios intervienen factores como: el sexo, la edad, el perfil morfopsicológico y la actividad diurna.

Algunas investigaciones científicas sobre el insomnio demuestran que, las mujeres presentan a veces un comportamiento diferente al de los hombres, ante el sueño.

Al parecer, se le puede atribuir el insomnio a las hormonas específicas de cada sexo. Esto se pudo observar cuando se generalizó el empleo de la píldora anticonceptiva, que bloquea la ovulación, uno de cuyos efectos secundarios fue la perturbación del sueño en ciertas mujeres. Igualmente, numerosos médicos ya habían comprobado esta reacción con pacientes afectadas por la menopausia o mujeres embarazadas.

El embarazo y las dificultades para conciliar el sueño

Antiguos registros médicos reflejan que, la condición hormonal de la mujer embarazada, hace que con frecuencia experimenten estados de somnolencia en la mitad del día.

De esto es responsable la hormona que permite la nidación del óvulo fecundado y prepara la lactancia: la progesterona. Por otra parte, las experiencias científicas con animales han demostrado perfectamente sus efectos: un conejillo de indias al que se le inyecta la progesterona, empieza a dormirse como un lirón y a soñar intensamente.

La reacción a esta sustancia sintética varía considerablemente de una mujer a otra.

El uso de la píldora, a veces, puede provocar migrañas e insomnios. Los médicos recomiendan que en este momento es necesario pensar en un cambio de anticonceptivo para resguardar la Salud.

Insomnio y menopausia

El insomnio representa también uno de los principales problemas de la menopausia, debido a las modificaciones hormonales, y a causa de la ansiedad, que con frecuencia se manifiesta en esta época de la vida.

Los estudios científicos demuestran que un tratamiento que implique la ingestión de estrógenos, permitirá, al prolongar artificialmente el ciclo menstrual, “calmar” a la paciente y hacerla conciliar el sueño. La fisiología femenina y sus diferentes ciclos hormonales están más sujetos que la del hombre a las variaciones del sueño.

Muchas son las recomendaciones, para las mujeres y los hombres, dirigidas a ayudarlos a superar el insomnio, entre ellas la práctica regular de deportes, el mantenimiento de hábitos alimenticios saludables, evitar horas excesivas de trabajo y la incorporación de actividades de distracción placenteras.

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