Los vasos linfáticos actúan como captores de grasas y de los líquidos sobrantes del organismo humano, siempre presentes en los vasos sanguíneos, sus paredes son más delgadas que las de las arterias, elásticas y más blandas. No transportan sangre, sino linfa, un líquido transparente. Desempeñan un papel que no deja de ser importante en el transporte de las grasas, en la recuperación de los líquidos que escapan de los capilares sanguíneos y en la lucha contra las infecciones.

Algunos estudios médico-científico, señalan que los vasos linfáticos desembocan en los vasos sanguíneos, después de haber recogido las grasas digeridas, que no pudieron atravesar la pared de los capilares sanguíneos del intestino y después de haber "esponjado" los líquidos sobrantes entre las células.

Eventualmente, los vasos linfáticos pueden servir como vías de penetración a los microbios, pero afortunadamente, en el trayecto de estos vasos, por todas partes se encuentran ganglios linfáticos que aseguran la "reclusión" de la infección, gracias a sus guarniciones de glóbulos blancos. Estos ganglios se hinchan y duelen, lo cual es la señal del combate que se está librando.

El almacenaje del plasma

Otra importante cualidad de los vasos linfáticos está relacionada con su capacidad de almacenar plasma y otras sustancias, además de las células que normalmente se filtran por medio del sistema vascular y transportan el líquido linfático de regreso, desde los tejidos hasta el sistema circulatorio.

En caso de presentarse un deficiente funcionamiento de los vasos linfáticos, la linfa no se drena de forma adecuada, lo que ocasionaría un edema.

La linfa es un líquido que contiene, al menos, 90% de agua, moléculas de proteína, grasas, sales, linfocitos, lípidos, junto a otras sustancias. Los vasos linfáticos transportan desde la región de los tejidos la linfa por todo el cuerpo humano.

Una parte del sistema cardiovascular

Debido a su importancia en el buen funcionamiento del sistema cardiovascular, los vasos linfáticos, están presentes en caso todo el cuerpo, a excepción del sistema nervioso central, los cartílagos y la médula ósea.

En relación a los tipos de ganglios linfáticos, los llamados aferentes tienen la responsabilidad de transportar la linfa en el interior de un ganglio linfático, mientras los eferentes llevan esta sustancia en la parte exterior del ganglio.

En su estructura se observan abiertos en un extremo, por donde se comunican con alguna arteria o vena.

La diminuta forma de los ganglios linfáticos, los hace parecidos a pequeños nódulos encapsulados, capaces de purificar toda la linfa, antes de introducirla nuevamente a la sangre.

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