El parto se ha convertido en un acontecimiento médico desde la década del 50, y cada día se realiza con más frecuencia en los hospitales, debido a los altos riesgos que representa el trabajo de las parteras caseras, entre los cuales se incluye la preclamsia o el enrollamiento del cordón umbilical en el cuello del bebé. Es un acontecimiento único, sobre el cual se han realizado importantes avances científicos para reducir enfermedades.

Algunas investigaciones médicas sobre el parto, revelan que fue hacia finales del siglo XIX, exactamente el 18 de febrero de 1870, cuando el médico inglés, James Young Simpson, inició la práctica de la anestesia con cloroformo con su propia esposa.

A pesar de la eficacia de los resultados, Young Simpson, fue tratado como hechicero y hereje. Pero cuando la reina Victoria lo empleó, se generalizó esta técnica.

El parto y la anestesia

Los especialistas afirman que, actualmente no se utiliza la anestesia general, sino bajo ciertas condiciones y lo más frecuentes son los analgésicos para disminuir el dolor o los tranquilizantes, pues el miedo y la tensión son los que aumentan el dolor de las contracciones uterinas. También se acostumbra la anestesia peridural, que consiste en inyectar, antes de la expulsión un anestésico local en una parte del canal raquídeo, lo cual insensibiliza el tercio inferior de la vagina, la vulva y la región perineal.

El parto sin dolor

Los análisis científicos sobre la historia del parto, revelan que las primeras experiencias tuvieron lugar en la Unión Soviética, a partir de la década del 20, gracias a investigadores que estudiaban el papel de los factores fisiológicos de la hipnosis en el parto, estudios que ya habían originado observaciones experimentales, apoyadas en los trabajos de Pavlov.

Con la ayuda de la hipnosis, se realizaron un gran número de partos en los cuales el dolor se hacía soportable, pero el método no dejaba de tener sus inconvenientes; la aplicación de las técnicas hipnóticas de la inducción no era conveniente para todas las mujeres, y además era difícil en esa época encontrar médicos que la emplearan.

En 1930 se abandonó la hipnosis definitivamente. Se empezó entonces a experimentar un nuevo método que apuntaba “al desacondicionamiento de la mujer” en el dolor y la ansiedad provocada por el temor. Solo en 1951 un médico francés, Fernand Lamaze, inventó un método llamado psicoprofiláctico, basado en experiencias soviéticas, pero complementado con investigaciones personales, especialmente para hacer descubrir a la mujer lo que ocurre en su cuerpo y hacer movimientos gimnásticos de flexibilización y relajación.

Hoy en día, las técnicas del parto son muy variadas, gracias a los valiosos adelantos científicos, que permiten atender por medio de las cesáreas, el nacimiento de un nuevo ser humano.

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