El sistema neurovegetativo es el regulador de la vida orgánica y representante del sistema nervioso visceral. En forma refleja, este sistema informa a los centros nerviosos acerca del estado de “medio interno” del organismo. Está formado por todos los nervios, que realizan un recorrido desde el cerebro, hasta la médula espinal y conecta al sistema nervioso central con las diferentes zonas del cuerpo.

Los estudios científicos, revelan que el sistema neurovegetativo funciona con la colaboración de las hormonas, para dirigir la actividad de los órganos no voluntarios que ayudan a la motricidad digestiva, calibre de las arterias y de los bronquios y apertura del iris, entre otras actividades orgánicas.

Con respecto al corazón, este órgano no puede acelerarse o disminuir su ritmo, sino dentro de ciertos límites, puesto que tiene su propio tejido nervioso, que funciona de manera independiente.

Otras investigaciones médicas señalan que los nervios vegetativos sensitivos provocan sensaciones, que casi siempre son inconscientes. Cuando una sensación vegetativa es consciente, con frecuencia se percibe en una parte del cuerpo, cuyos nervios están cerca del órgano afectado. Esta es la razón, por la cual, se siente en el brazo izquierdo el dolor de un infarto al miocardio.

Las funciones de la médula espinal

Los nervios vegetativos sensitivos terminan en la médula espinal, es decir, en el conjunto de tejidos nerviosos que se encuentran en el canal raquídeo, formado por la superposición de las vértebras.

En la médula espinal se encuentran los núcleos o centros de regulación vegetativa, que son el “piloto automático” del funcionamiento de nuestros órganos.

Los análisis científicos comprueban que, estos centros, son los que a nivel del sacro, dirigen el funcionamiento de la vejiga, el recto y de los órganos genitales, y a nivel del bulbo raquídeo (formación que une la médula espinal con el cerebro), los que gobiernan el funcionamiento intestinal, el ritmo cardíaco y la respiración.

El sistema neurovegetativo y las emociones

Estos núcleos vegetativos medulares están unidos al cerebro por un conjunto de conexiones nerviosas, denominadas “capa” o “zona reticulada”. Dichas conexiones son las responsables de las reacciones vegetativas involuntarias a las estimulaciones de la vida de relación.

Por ejemplo, una emoción de origen visual, auditiva y otras como un (espectáculo impresionante, ruido o llamado inesperado, contacto extraño), repercuten en los centros vegetativos por intermedio del cerebro y de la zona reticular. De ahí que esa emoción acelere el corazón y produzca dolores de estómago.

Esas conexiones nerviosas explican el hecho de que, gracias a un entrenamiento, se sigan ciertas técnicas de relajación, como el yoga especialmente, el cual por medio de la relajación permite controlar voluntariamente- hasta cierto punto - el sistema vegetativo.

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