La aromaterapia aprovecha los aceites esenciales de las plantas para la sanación y mejorar el equilibrio del cuerpo y la mente, con el objetivo de beneficiar la Salud y la belleza. Su origen se remonta a tiempos muy antiguos, puesto que los egipcios se valían del poder de las esencias, para evitar la putrefacción y embalsamar a sus muertos.

Existen plantas llamadas aromáticas, es decir, que contienen productos volátiles que se extraen por destilación con agua o por compresión. Tal es el caso, por ejemplo, del tomillo, del orégano, del romero, del pino y del eucalipto. A diferencia de los grasos, los aceites volátiles no manchan el papel y se vaporizan.

Es importante, por tanto, conservarlos en frascos herméticos. Igualmente, es necesario preservarlos de la luz.

Las plantas y la aromaterapia

Las partes utilizadas de las plantas son diferentes: pueden ser, por ejemplo, los pétalos de rosas, las cáscaras de frutas como el limón, los granos como el anís, las hojas frescas de eucalipto, frutos como el perejil, los botones de las flores como los clavos, e inclusive la madera como el sándalo.

Casi siempre estos aceites son incoloros; pero algunos no: por ejemplo, el aceite volátil de manzanilla es azul, el de la canela rojizo y el de ajenjo verde. La química moderna ha identificado terpenos, alcoholes, ésteres, cetonas y fenoles. Son solubles al alcohol y al éter, pero insolubles en el agua, a la cual, sin embargo, le comunican su olor característico.

Lo más importante de estas sustancias es su poder antiséptico. Las primeras investigaciones científicas sobre este tema se remontan a fines del siglo XIX. Posteriormente, se han multiplicado los estudios y actualmente se conoce muy bien el notable poder de las esencias. La esencia de tomillo, por ejemplo, en solución acuosa al 5% destruye en dos minutos al agente responsable de la tifoidea y en cuatro minutos el estreptococo.

La lavanda y su efecto contra la tuberculosis

La esencia de limón neutraliza el estafilococo en cinco minutos, y se ha demostrado que unas gotas de jugo de limón depositadas en una ostra, en un cuarto de hora eliminan el 92% de los gérmenes que contiene. La esencia de la inocente y olorosa lavanda, mata el bacilo de Kock - agente de la tuberculosis - en una dosis al 2%, lo que refleja la efectividad de estos aceites.

Si los aceites esenciales tienen un poder antiséptico, también pueden ser antiparasitarios, como la lavanda; antivirales, la canela; cicatrizantes, como la salvia; antitóxicos, como el romero; antirreumáticos, como el eneldo; estimulantes, como el anís estrellado y diuréticos, como el caso del hinojo.

Las investigaciones sobre la medicina natural demuestran que la aromaterapia es eficaz en la gripe, las quemaduras, eczemas, acné y reumatismos.

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