La fecundación in vitro es una técnica de reproducción asistida que ha dado resultados alentadores para los padres con problemas de fertilidad, desde que en 1978 nació en Gran Bretaña la primera niña, fruto de la fecundación por esta técnica. Posteriormente, decenas de embarazos se esta naturaleza se han llevado a cabo en Inglaterra y otros países de los cinco continentes.

Los estudios científicos revelan que la técnica consiste en recoger el óvulo por celioscopia, inmediatamente después de la ovulación; este se transporta luego al laboratorio en un medio adecuado para el cultivo. Al agregarle una suspensión de espermatozoides, se obtiene un huevo, que se divide y a su vez se convierte en un embrión.

Al cabo de cierto tiempo, ese embrión se implanta en el útero, listo para asegurar su fecundación.

La mejor edad para la fertilización in vitro

Con relación a la edad, la fecundación representa menos riesgos para las mujeres jóvenes, sin embargo, no se descarta en pacientes de 40 años en adelante. Algunas estadísticas revelan que en las mujeres menores de 35 años existen casos exitosos entre el 41 y 43%, mientras en mujeres de más de 40 años, entre el 13 y 18%.

El vacío jurídico de algunos métodos para la infertilidad

En ese momento surgen eventualmente problemas psicológicos, morales o jurídicos. En un primer caso, se trata de una pareja estéril que al fin obtiene un embarazo, gracias a este método.

El problema está resuelto, y la fecundación in vitro es una solución.

En cambio, cuando se trata de un donador anónimo del esperma o de una madre portadora que “ha alquilado” su útero a otra mujer incapaz de llevar a cabo un embarazo, surgen las dificultades. Porque, en efecto en el caso de inseminación artificial ¿cuál es el verdadero padre del hijo?

¿su papá biológico o su papá legal?

Y en el caso del “préstamo del útero”, ¿quién debe considerarse como la verdadera madre? ¿La que asegura el desarrollo del feto dentro de su propio cuerpo o la que ha puesto todas sus esperanzas de maternidad en un modo de alumbramiento que, tal vez no le conviene, pero que es el único recurso que le queda?

Los expertos afirman que los legisladores aún no han resuelto estas dudas, ni tampoco han podido juzgar las consecuencias síquicas que puedan tener sobre el hijo, el uso de tecnologías atractivas, pero que todavía escapan del actual sistema cultural.

Algunos psicólogos consideran que el uso de las madres sustitutas hace correr enormes riesgos al hijo, porque la vida intrauterina es muy importante. Durante el embarazo, el niño ha tenido intercambios simbólicos con la madre, sea que se trate de su voz o de influjos nerviosos o químicos. Se desarrolla toda una comunicación intralingüística de la cual depende el hijo.

Pese a estas dudas y diferencias, la fertilización in vitro sigue siendo uno de los métodos de reproducción asistida más solicitados, a pesar de sus altos costos en las clínicas y la mayoría solo son aplicados en centros hospitalarios de naciones desarrolladas.

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