Cada vez son más numerosos los niños que se confían desde muy temprano en las guarderías, frecuentemente desde el tercer mes, a un sistema de educación colectiva donde los profesionales los toman bajo su cuidado durante el día. En resumidas cuentas, las maestras de educación maternal, han tomado el lugar que tradicionalmente ocupaba la abuela o la tía.

Pero los médicos pediatras, afirman que muchos niños comienzan a padecer consecuencias emocionales, debido al ingreso prematuro en las guarderías.

La madre usualmente tienen poco tiempo para compartir con su hijo precisamente a la edad que más la necesita; la rotación del personal impide un verdadero afecto del niño hacia una figura sustituta permanente.

Además, cuando el niño está enfermo, la guardería lo rechaza y la madre queda castigada, porque no puede ir a trabajar. El niño comienza a asociar la enfermedad con la presencia de la madre. Igualmente, es triste ver a los padres depositar y recoger a su hijo de la guardería como un verdadero paquete de ropa.

Sin una sonrisa, sin una palabra, sin un beso. Esto existe porque la relación de amor paterno no ha tenido la oportunidad de establecerse.

Ventajas y desventajas de los centros de cuidado infantil

Algunos pediatras afirman que los centros infantiles de cuidado maternal, le permiten a la madre ejercer una profesión, pero que más valdría la pena que la mamá pudieran consagrarse a su tarea cerca del niño hasta los cuatro años y, posteriormente, reanudar su carrera.

Un aspecto positivo es que el niño desde muy temprano, de 1 a 3 años de edad, descubre pronto las alegrías de la vida colectiva entre otros chicos de la misma edad. Esto le enseña que en el mundo hay fuertes y débiles, y que tal vez, vale mucho saberse defender.

Otro problema muy común de las guarderías maternales para niños entre 1 y 4 años de edad tiene que ver con la existencia de cierta discriminación por parte de las maestras de educación maternal.

Siempre será el niño más despierto y más bonito el que atraiga la atención de las docentes y cuidadoras, mientras que al niño menos atractivo lo descuidan.

Cuando ambos trabajan para sostener económicamente a la familia, es común que el niño de 1 año de edad o antes, deba asistir a una guardería, especialmente en estos tiempos de crisis económica, en los cuales las responsabilidades financieras son asumidas por ambos padres.

Desde muy temprana edad, el niño busca relacionarse con otros de su mismo tamaño, lo que hace que los progenitores consideren que al cumplir 1 año ya está listo para enfrentar el mundo exterior, pero alguna veces puede no ser así.

El niño que vive en la guardería

En efecto, el niño de 1 año no vive con sus padres, sino en la guardería con otros niños muy pequeños, bajo la vigilancia de maestras y cuidadoras, quienes suelen tener la responsabilidad de cuidar a otros chicos pequeños. La maestra de maternal en ningún caso reemplaza a la madre. Las puericulturas siguen con el compromiso de alimentar, bañar y vestir y a su hijo, además de jugar con él como todas las madres del mundo. Pero como usualmente debe atender a otros niños, no tienen suficiente tiempo de dedicarle el afecto que el chico necesita. Es en este punto que comienza a extrañar el amor de mamá.

Los pediatras recomiendan retardar, lo más posible el ingreso de los niños a estos centros de cuidado.

Normalmente, a los 5 años es lo más recomendable inscribirlos, para evitar la carencia de afecto, el estrés que le ocasiona la guardería, además de exponerlo al contagio de enfermedades epidémicas, que suelen ser muy comunes en los centros de cuidado infantil. Esto debido a que el sistema inmunológico de los niños muy pequeños no se encuentra desarrollado y antes de los 5 años, son altamente propensos a enfermarse. Además, ameritan una alimentación especial, que solo la madre le puede dar: la lactancia materna.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!