Como todo examen médico, el chequeo general de Salud comienza por un interrogatorio, que implica ciertas reglas para realizarlo correctamente, y a través del cual se investigan especialmente los síntomas de patologías cardiovasculares, entre otras afecciones de la salud como las palpitaciones, dolores de cabeza, enfermedades cardíacas, hipertensión arterial y taquicardia; las cuales también pueden haberse manifestado entre los familiares más cercanos.

De acuerdo a los médicos especialistas, muchos de estos síntomas se deben a la arterioesclerosis, por este motivo, el chequeo médico comienza por un interrogatorio o un formulario que se debe llenar con los antecedentes médicos de los pacientes, debido a la importancia de revisar las condiciones del sistema cardiovascular.

Durante el interrogatorio médico, también se investigan síntomas de asma y de alergia en general o un ahogo rápido con algún esfuerzo, que haga sospechar alguna bronquitis crónica.

La exploración de los hábitos de los pacientes

El interrogatorio también se refiere a los hábitos, como calidad del sueño, consumo de tabaco y de alcohol, estilo de alimentación, duración de la jornada diaria, existencia o no de problemas familiares o socio-profesionales, sedentarismo o actividades físicas.

El examen físico

Después del interrogatorio se debe realizar el examen físico.

El peso es un elemento importante. Se sabe el peligro que corre especialmente el corazón, cuando hay exceso de peso.

Las investigaciones sobre el chequeo médico revelan que, el examen cardiovascular comprende una auscultación, la toma del pulso para evaluar el estado de las arterias, la toma de la tensión arterial de pies y acostado, el examen de várices o de hemorroides, que son las várices de las venas rectales o anales.

El examen se complementa con un electrocardiograma en reposo y casi siempre con una “prueba de esfuerzo sub-máximo”. En caso necesario, se pueden hacer otras pruebas: el holter (registro continuo del electrocardiograma durante 24 horas); la ecografía, que permite visualizar el interior de las cavidades cardíacas, gracias al ultrasonido; o el doppler, que prueba la permeabilidad de las arterias, también con ultrasonido.

El examen pulmonar, además de la auscultación habitual, comprende una radiografía sistemática y, eventualmente, un examen espiro métrico, que mide los diferentes volúmenes pulmonares haciendo respirar en un aparato especial. Mientras, el examen gastro-intestinal no tiene ninguna particularidad.

El estado de los riñones se verifica mediante la palpación e investigación de la presencia anormal de albúmina y de azúcar en la orina. La agudeza visual también se examina y un oftalmólogo practica un examen de fondo de ojos, cuyas arterias son el reflejo de las que hay en el interior del cerebro, así como una medida de la presión ocular para detectar un glaucoma.

El examen del estado de los dientes es importante, puesto que las caries pueden originar diferentes enfermedades. Además, los dientes son la base para la primera etapa de la digestión: la masticación.

Es posible también practicar un audiograma para confirmar alguna hipoagudeza (sordera). Para las mujeres es imprescindible un examen ginecológico completo, con una prueba de Papanicolaou. Finalmente, en el plano biológico, una muestra de sangre permite saber el número de glóbulos rojos y blancos, la rapidez de sedimentación, las plaquetas, la urea, la glicemia, el colesterol, los triglicéridos y el ácido úrico.

Además de este chequeo básico, se pueden tener en cuenta todos los exámenes médicos complementarios posibles. Sólo se deben pedir cuando los justifican uno o varios síntomas. Con frecuencia son largos y requieren un material costoso, a veces hospitalización y no dejan de tener riesgos, por lo que se sugiere también prudencia.

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