El aseo personal es una herramienta fundamental para prevenir la aparición de enfermedades y aunque mucho se ha debatido en torno a este tema, son innumerables las ocasiones en las que se obvian las rutinas de aseo por diferentes causas, lo cual puede favorecer el crecimiento de gérmenes contaminantes para la Salud humana.

Factores como la falta de tiempo, la carencia de agua, de jabones líquidos o en barra interfieren muchas veces en las rutinas de los baños y hasta en el simple hábito de lavarse las manos. Más allá de la higiene, aparece el cuidado, una especie de mejoramiento de las rutinas de aseo personal, que no está alcance de todos.

Algunos estudios científicos sobre la higiene del hombre demuestran, que todas las civilizaciones que han practicado corrientemente el baño, saben los cuidados que preceden y los que siguen al lavado. Los baños colectivos dela antigüedad, como las estufas de la Edad Media, eran verdaderos institutos de belleza donde las personas recibían masajes o depilaciones. Estos cuidados permitían equilibrar la acción del jabón, poner remedio a algunos los defectos personales y proporcionar momentos de relajación. Gracias a los positivos resultados de estas iniciativas, muchos comenzaron a aplicar varias de estas rutinas en casa.

La importancia de los baños diarios

Sin embargo, los expertos aseguran que no hay un sustituto realmente eficaz para un buen baño, bien sea bajo la ducha o en una tina, porque la necesidad de agua y jabón es necesaria para la eliminación de impurezas, que diariamente se acumulan en la piel.

Factores como la sudoración, el “smog” o la niebla tóxica de las grandes ciudades y la tierra de los cultivos en las regiones rurales se acumulan durante el día en la piel, en el cabello, en las uñas y favorecen la aparición de gérmenes.

Estas rutinas de aseo personal normalmente se les inculcan a los niños, guiados por sus padres, sin embargo, cada cultura tiene una concepción diferente en relación al baño, a su frecuencia, a la temperatura del agua más recomendada y al uso de productos jabonosos, bien sea en barra o líquidos.

El clima y el aseo personal

Las condiciones climatológicas interfieren en la rutina de los baños de la gente, no se puede exigir dos o tres baños diarios en países con bajas temperaturas, donde a pesar de la existencia en muchos hogares de sistemas de calefacción, las personas solamente se asean una vez al día y en ocasiones únicamente con paños húmedos, que frotan sobre la piel.

Las inclemencias del frío no favorecen los baños regulares durante en día. Por el contrario, quienes habitan en regiones con altas temperaturas se bañan con mucha más frecuencia, en un promedio de hasta tres veces al día, lo cual suele interferir en sus rutinas de trabajo o estudio. Simplemente la programación del aseo bajo la ducha o en las bañeras es totalmente diferente.

Los expertos destacan la necesidad de enseñarles a los niños el valor del aseo personal, su importancia y la mejor forma de realizarlo. Los buenos hábitos inculcados a edades tempranas producirán efectos favorables a futuro y les permitirá comprender la importancia de evitar la aparición de gérmenes por medio del baño. Los chicos se convertirán en individuos que divulgarán a otros la necesidad del aseo personal y al convertirse en adultos transmitirán su importancia a las nuevas generaciones.

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