Muchas veces la gente no le presta importancia al cuidado de los pies, a pesar de sus importantes funciones; como punto de equilibrio representan un sitio de relevo circulatorio. En la zona anatómica de Lejars se reúnen innumerables vasos sanguíneos, que irrigan la planta del pie y es el punto de partida de lo que se denomina la circulación de regreso.

Estudios científicos sobre el funcionamiento de los pies, afirman que cuando las personas están de pies o sentadas, ese regreso hacia el corazón de la sangre, que ha atravesado los miembros inferiores, es un reto de la fuerza de gravedad. En la práctica, los movimientos y los pasos del cuerpo humano ejercen una presión en la zona de Lejars y un efecto de bombeo impulsa la sangre.

Los pies están expuestos a daños en el pisoteo y a todo lo que puede obstaculizar su funcionamiento, mientras las personas caminan. Otros factores dañinos para esta zona corporal son el sedentarismo excesivo, zapatos mal hechos o demasiado apretados y el endurecimiento agudo de la planta de los pies.

Los especialistas señalan que pies cómodos, son aquellos bien mantenidos, adecuadamente calzados y activos. La belleza de los pies, no es una señal de que se encuentren cómodos. Por otra parte, la zona de los pies es siempre ligeramente húmeda, puesto que está encerrada en la doble y, a veces, hermética envoltura de las medias y de los zapatos.

La mejor higiene para los pies

En cuando a la higiene, los pies deben ser objeto de una limpieza meticulosa, al menos una vez por día.

Sin embargo, hay que evitar los baños demasiado calientes y largos, que molestan la circulación y debilitan la epidermis. Se debe utilizar el mismo jabón del cuerpo - excepto cuando hay problemas particulares - y cepillar los dedos y la planta con un cepillo no demasiado duro.

Los pies pesados, hinchados o cansados mejorarán alternando baños o duchas calientes y frías, o con un baño no demasiado largo en agua tibia con algunas sales especiales.

Tal vez más, que en cualquier otra parte del cuerpo, un secado minucioso es indispensable, especialmente entre los dedos, sitio preferido por la micosis.

Cuidar los pies es también preocuparse diariamente por cambiar los calcetines o medias, evitar el material sintético en caso de excesiva transpiración o para hacer deporte; además de mantener en buen estado el interior de los zapatos.

Cuidar los pies a todas las edades

Los hábitos de higiene de los pies son necesarios enseñárselos a los niños, los cuales se irán reforzando durante la adolescencia, especialmente aprenderán el uso de materiales, como pinzas para cortar las uñas o las cutículas. Especial interés suelen despertar en las jovencitas el cuidado de los pies, por la utilización de cremas perfumadas, ultra hidratantes o exfoliantes.

Las diferentes rutinas para el cuidado de los pies deben prolongarse durante la adultez, debido a los constantes esfuerzos laborales, en ambos sexos. La tercera edad también exige atención permanente en esta zona del cuerpo, pese a la baja en los esfuerzos en el trabajo.

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