Teñirse el cabello es una actividad que la gente realiza con mucha frecuencia, especialmente las mujeres y, por lo general, la gente se pinta el cabello blanco o canoso para rejuvenecer, mientras otra gran mayoría solo buscan un cambio de color, para mejorar su apariencia o seguir las tendencias de la moda.

Las investigaciones en torno a la historia de las tinturas para el cabello y su costumbre muestran que en las tumbas egipcias se han encontrado momias femeninas con los cabellos pintados. A veces, la gente se pinta el cabello con mucha más frecuencia de la que se aplican cuidados para la piel.

Por otra parte, pintarse el cabello es una costumbre ancestral. Los viejos patricios romanos eran ridiculizados por comenzar a teñirse el cabello, apenas descubrían las primeras canas. Excepto en las épocas en que se llevaba peluca, tanto los hombres como las mujeres han tratado siempre de camuflar su cabellera blanca.

Los colores de la tintura para el cabello tienen su simbolismo

Usualmente, cuando las personas son más jóvenes acuden a la coloración capilar por diversas razones, como para ajustarse a un modelo estético o dar la imagen de cierta personalidad. Cada matiz tiene su simbolismo.

El faraón egipcio, Ramsés II se teñía el cabello de color rojizo, tal como lo harían más tarde los guerreros celtas, antes de limitarse a enrojecer sus bigotes.

El color rojizo usualmente se considera como “explosivo” o “sulforoso”, es decir un color que irradia fuerza. Mientras, el color marrón tierra es tranquilizador y signo de madurez. El negro, como la noche es atractivo y transmite curiosidad. Pero, para obtener el color rubio, se han desplegado - en todos los tiempos - los máximos esfuerzos y el mayor ingenio.

El color rubio es tradicionalmente el de mayor demanda

En el libro “Le Cheval d’orgueil, de Pierre Jakez Hélias, se señala que desde la época en que se vendían los cabellos destinados a fabricar los postizos de las clases ricas o de los actores, “el cabello rojo era barato, y el rubio se vendía más caro que el negro”.

Actualmente, el cabello rubio evoca la pureza, la dulzura, la fragilidad, una idea de la infancia y - especialmente - una idea de feminidad. Los cabellos teñidos de color rubio eran un sueño de la civilización griega y de las civilizaciones cristianas. En el mundo árabe, naturalmente de cabellos oscuros, se logran matices rojos, gracias a la alheña, con la cual el propio profeta teñía su barba. Mientras, en Persia y en numerosas comarcas de Asia, se aprecia el moreno azulado que se obtiene o se realza con una mezcla de aleña e índigo.

Por otra parte, en algunas investigaciones sobre la costumbre ancestral de teñirse el cabello, se señala que Afrodita era rubia en la mitología griega. Rubias también eran la hermosa Helena de Troya, Friné, Atenas, las Gracias y la mayoría de las diosas.

Únicamente era morena Hera, la esposa de Zeus. Las representaciones de Eva y de la Virgen en las civilizaciones cristianas ostentan cabellos rubios, y muy pocos ángeles son morenos.

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