La anemia ocurre en pacientes que no tienen suficientes glóbulos rojos saludables o hemoglobina para transportar oxígeno por todo el cuerpo. Los pacientes con anemia a menudo se sienten cansados ​​o débiles y aparece por deficiencias nutricionales, situación muy común en los países pobres o entre quienes sufren problemas alimenticios.

Las investigaciones científicas en torno a esta enfermedad demuestran que hay varios tipos de anemia: la aplásica, falciforme, talasemia, la anemia por deficiencia de hierro y por falta de vitaminas.

Actualmente, no existen estrategias de prevención conocidas para la anemia aplásica, la anemia falciforme o la talasemia. Sin embargo, los pacientes pueden reducir su riesgo de anemia por deficiencia de hierro o anemia por deficiencia de vitaminas, haciendo ciertas elecciones dietéticas.

La anemia por deficiencia de hierro es la más común

La anemia por falta de hierro es una forma común de la enfermedad, caracterizada por un bajo nivel de hierro en el cuerpo. Cuando el organismo humano no tiene suficiente hierro, no puede producir suficiente hemoglobina, lo que a menudo deja a los pacientes fatigados, débiles o sin aliento.

Otros signos de la anemia pueden incluir: piel pálida, dolor de pecho, dolor de cabeza, mareo, falta de aliento, frecuencia cardíaca rápida, manos y pies fríos, dolor o inflamación de la lengua y uñas débiles.

Varios factores pueden contribuir a la anemia por bajos niveles de hierro, uno de los cuales es la pérdida de sangre. Debido a que el hierro se encuentra dentro de los glóbulos rojos, la pérdida de sangre significa también una caída en los niveles de hierro.

Por ejemplo, las mujeres con períodos abundantes pierden mucha sangre durante la menstruación y corren el riesgo de anemia por deficiencia de hierro (por esta razón, el sexo femenino en sí mismo es un factor de riesgo para la anemia por deficiencia de hierro.

Otro caso corresponde a la pérdida de sangre interna debido a úlceras, hernias, pólipos o cáncer colorrectal; que también puede aumentar el riesgo de un paciente de anemia por deficiencia de hierro.

Otras causas podrían ser la incapacidad de absorber el hierro y el embarazo. Los bebés y los niños, los vegetarianos y los donantes frecuentes de sangre también son factores de riesgo para este tipo de anemia.

Dietas y anemia

Una forma de prevenir la anemia por deficiencia de hierro es comer alimentos ricos en este mineral. Hay dos tipos de hierro: hierro hemo, que se encuentra en fuentes animales, y hierro no hemo, que se encuentra en fuentes de origen vegetal. Las buenas fuentes de hierro hemo incluyen: pollo, pavo, ternera, cerdo, jamón, cordero, carne de vaca, huevos, camarón y atún.

La anemia por falta de vitaminas

La anemia por deficiencia de vitaminas ocurre en pacientes, que tienen un recuento bajo de glóbulos rojos saludables, debido a las bajas cantidades de vitaminas, incluidas las vitaminas C y B-12. Algunos síntomas de la anemia por deficiencia de vitaminas son similares a los de la anemia por deficiencia de hierro (piel pálida, fatiga, debilidad, falta de aliento); otros signos adicionales pueden incluir: pérdida de peso, latidos irregulares, entumecimiento, hormigueo en las manos y en los pies. Adicionalmente, pueden presentarse cambios de personalidad, movimientos inestables, confusión y olvido.

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