La diábetes es una grave enfermedad que sigue extendiendo en la mayoría de los países, especialmente en las naciones industrializadas que tienen muchas empresas privadas fabricantes de productos como: caramelos, chocolates, confites, mermeladas, siropes, helados, cremas pasteleras, tortas y pasteles; entre muchas otras golosinas, elaborados fundamentalmente a base de azúcar blanca.

El consumo de alimentos azucarados tiene una alta demanda, especialmente proveniente de padres con niños pequeños, quienes son los que más ingieren golosinas. Esta situación alimenticia ha provocado un aumento de las estadísticas internacionales de niños con diábetes, quienes - por lo general - también son obesos.

La alimentación de los bebés debe prescindir del azúcar

Algunas orientaciones realizadas por médicos nutricionistas advierten sobre la necesidad de enseñarles a las madres a alimentar a sus bebés, después de haber finalizado la lactancia materna. Los doctores señalan que la preparación de los teteros para los bebés debe realizarse con fórmulas infantiles, pero que no se le debe agregar azúcar blanca.

A partir, de los seis meses y una vez que los bebés finalizan la leche materna, es conveniente que empiecen a tomar jugos naturales o papillas a base de frutas frescas. Estos alimentos no deben endulzarse con azúcar blanca, ni morena, ni miel. Los pediatras explican que las manzanas, peras, piñas, naranjas, melón, bananas y sandías son ideales para las dietas de los niños pequeños porque su dulce sabor.

Una alimentación sana inculcada a desde la infancia previene que durante la adolescencia, la adultez o la ancianidad aparezca la enfermedad de la diábetes. Ciertamente es imposible evitar consumir azúcar, pero los excesos nunca son convenientes.

La calidad de la nutrición desmejora por la pandemia

Los agitados estilos de vida de las personas que viven en las grandes ciudades suelen interferir en la calidad de la nutrición.

Quienes llevan una vida citadina, con fuertes horarios o estrés laboral suelen tener poco tiempo para preparar desayunos, almuerzos, meriendas o cenas sanas. Por lo general, la gente consume mucha comida chatarra, porque lo les queda tiempo para cocinar. Esto implica que los niveles de pacientes diabéticos sean más altos, en comparación con los casos que se reportan en las regiones rurales.

Las personas que viven en el campo - por lo general - tienen hábitos alimenticios más saludables e ingieren comidas frescas. En estas regiones los precios de las frutas, vegetales, hortalizas, verduras, leche, queso, frijoles, jamones, carnes blancas, rojas y el pescado son más baratos.

La pandemia de coronavirus que actualmente afecta al planeta también deja efectos nocivos en las costumbres dietéticas de mucha gente. Los cambios surgen por la suspensión parcial de la producción en algunas industrias alimenticias. En medio de la pandemia de coronavirus, las empresas del sector alimenticio no generan actualmente las cantidades suficientes de alimentos procesados que demanda la población.

Aunque los muchos Gobiernos ya comenzaron a organizar la producción de rubros alimenticos, a través jornadas de flexibilización, para evitar el desabastecimiento de la comida.

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