Los regímenes alimenticios ricos en comidas muy grasosas no son recomendables para la nutrición y la Salud del cuerpo humano, porque pueden ocasionar la aparición de enfermedades del sistema cardiovascular que pueden deteriorar el funcionamiento del corazón.

Estudios médico-científicos sobre la nutrición demuestran que cuando las personas comen platillos con altos contenidos de grasas, aumenta la posibilidad de obstaculización de las arterias que rodean al corazón y pueden comenzar a aparecer serios problemas de salud.

Los niños y adolescentes suelen ser más propensos a padecer enfermedades como la obesidad y la diabetes, especialmente si tienen una dieta con altos contenidos de grasas y azúcares.

Los padres deben vigilar los alimentos que diariamente ingieren sus hijos, tomando especial atención la eliminación o sustitución de productos con bajos contenidos nutricionales.

En medio del crecimiento del sector industrial, en las naciones con alto poder económico es común observar muchas comidas ricas en grasas en los anaqueles de los supermercados. Esta cualidad hace que la gente sea más propensa a padecer de enfermedades cardiovasculares, y también de otras dolencias de la salud vinculadas con el cáncer.

Aprender a preparar recetas saludables

Un cambio en los hábitos alimenticios es necesario para evitar la aparición de problemas de salud. Esto implica incorporar siempre a las recetas ingredientes como las frutas y verduras frescas, especialmente si son de la temporada.

La naranja, el limón, la piña, la patilla y el melón, por ejemplo, son útiles para preparar deliciosas ensaladas de frutas ideales para el desayuno, las meriendas o como postres.

Los especialistas han advertido sobre la importancia de evitar añadirles a las ensaladas de frutas azúcar blanca, porque comienzan a perder sus valores nutricionales. De hecho, las frutas normalmente son dulces, lo cual les confiere un agradable sabor.

En el caso de la alimentación de los niños, es aconsejable aprender a prepararles compotas caseras de frutas, porque son fáciles de hacer y aseguran importantes valores nutricionales. La banana, la manzana, la pera y el durazno son algunas de las frutas ideales para la elaboración de compotas, que también son recomendadas para personas enfermas o ancianos.

La digestión también suele beneficiarse a partir de la ingesta de compotas de frutas caseras, lo cual es una importante ventaja para quienes sufran algunas enfermedades estomacales.

Los jugos de frutas cítricas

Los jugos naturales de naranja, limón o toronja son recomendados especialmente en horas de la mañana. Estas bebidas deben tomarse inmediatamente después de su preparación para evitar que pierdan sus valores nutricionales y sin azúcar añadida. Tienen buenas cantidades de vitamina C, que favorecen el sistema inmunológico.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!