La pandemia de coronavirus ha afectado significativamente nuestra Salud mental. Estar sentado en casa todo el día empeora aún más nuestra condición. Sin embargo, los científicos tienen un consejo simple: tener una mascota puede ayudar.

Las mascotas reducen la hormona del estrés

Los dueños de mascotas ya se han enterado. La última investigación de una Universidad de Australia del Sur muestra que nuestras mascotas juegan un papel extremadamente importante durante una pandemia. Cuando el coronavirus nos ha aislado , es el toque de un animal lo que trae alivio, aunque no nos demos cuenta. Esto es especialmente importante para las personas mayores cuyos otros sentidos están dañados.

Los amigos peludos reducen el nivel de cortisol, la hormona del estrés . Hasta el 92% de los encuestados confirmaron que los animales les brindan comodidad y relajación.

El desarrollo de un niño al lado de un perro

Sabemos desde hace mucho tiempo que un perro tiene un efecto beneficioso sobre el desarrollo general de un niño. Las primeras ventajas de criar a un niño con una mascota favorita las notó ya en la década de 1960 el psiquiatra estadounidense Boris Levinson, quien dijo que cuidar a un perro o gato en la infancia se traduce en mayor sensibilidad, empatía, tolerancia en la edad adulta, y a la vez es una gran maestra autocontrol y autoaceptación. Fue entonces cuando brotó la tesis que hoy es la base de una zooterapia tan popular.

La tesis de que el contacto directo con un animal, que se basa en el amor absoluto, la confianza y la total aceptación, tiene un gran potencial terapéutico.

Hoy es obvio que criar a un niño con un perro trae grandes beneficios en todas las esferas del desarrollo: físico, intelectual, social y emocional. El experimento de Ilman, llevado a cabo en 1995 demostró que estar con un perro tiene un efecto anti-estrés: la mera presencia de un animal hace que la presión arterial baje y la frecuencia cardíaca se nivele.

Sobre la base de este estudio, los científicos posteriores J. Serpell y B. Backwell demostraron que el hecho de que el perro simplemente contribuye al alivio o incluso a la resolución de dolencias físicas como dolores de cabeza, músculos, articulaciones, nerviosismo e insomnio. La influencia mágica de los animales en los humanos es pura química. Al acariciar y abrazar, aumenta el nivel de oxitocina, la hormona de la felicidad y el amor, responsable de neutralizar el estrés (cortisol), la sensación de seguridad y pertenencia, así como una actitud más extrovertida y abierta hacia las personas y el mundo.

En una palabra, un perro hace a una persona más tranquila, gentil, feliz y saludable.

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