Muchos son los deliciosos platillos navideños preparados a base de cerdo que se convierten en los protagonistas principales en las mesas de Navidad de la mayoría de los países. Sin embargo, aunque estas maravillosas recetas culinarias son una verdadera delicia, siempre es necesario consumirlas con moderación, debido a sus altos contenidos en grasas que provocan la aparición de enfermedades y representan un peligro para Salud del sistema cardíaco.

En muchas naciones de Europa la carne de cerdo es el ingrediente principal de miles de recetas típicas de la temporada decembrina. Entre los principales platillos más apetecibles para la Navidad elaborados a base de cerdo se encuentran: el cerdo al horno, el lechón, las chuletas de cerdo, los guisos de carne de cerdo, las croquetas, el cerdo al vino, asado o frito; cuyas preparaciones implican también el uso de muchos condimentos y aderezos.

Por lo general, este tipo de platillos tiene mucha demanda durante la Navidad, lo que significa que mucha gente acostumbra a cocinarlos en casa, o los compran a restaurantes por encargo o simplemente tiene una elevadísima demanda en los restaurantes, tabernas o fondas.

Comer poca carne de cerdo es ideal para los pacientes con enfermedades pre-existentes

Las personas que padecen enfermedades cardíacas como hipertensión o arterioesclerosis deben evitar, en la medida de lo posible, consumir estos exquisitos platillos preparados con carnes de cerdo, especialmente en cantidades excesivas, porque su consumo contribuye a elevar los niveles de colesterol en la sangre y adicionalmente producen obstaculizaciones en el flujo de las venas que rodean el corazón.

Investigaciones científicas demuestran en que los países con temperaturas bajas, durante la mayor parte del año, es donde normalmente de consumen más carne de cerdo y usualmente tienen una alta producción de este rubro alimenticio en sus principales zonas ganaderas. La carne de cerdo, es normalmente, muy demandada especialmente en Europa y, gracias a su calidad, es exportada en altas cantidades hacia mercados internacionales.

La situación es completamente distinta en América, porque en este continente la tendencia de consumo de proteínas animales está básicamente más concentrada en las carnes rojas, pescados y mariscos; quedando el consumo alimenticio de carne de cerdo en último lugar.

La carne de cerdo no es un aliado de la salud cardíaca

Un incremento en el consumo habitual de carne de cerdo, especialmente si son muy grasosas, puede provocar ataque al corazón, como pre-infartos o infartos, porque contribuyen a propiciar una elevación de los niveles de colesterol en la sangre.

Los médicos internistas advierten sobre la importancia de consumir la carne de cerdo con moderación, alegando que no se trata de evitarla o prohibirla totalmente en las dietas, sino de consumirla en pocas cantidades y no todos los días.

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