Si un niño ingiere más de siete cucharaditas diarias de azúcar, está expuesto a la aparición de enfermedades que ponen en riesgo su Salud en esta etapa de crecimiento; según estudios presentados por la Organización Mundial de la Salud, OMS.

Pero la socialización de los chicos en las fiestas, en los festejos de las escuelas o en su comunidad siempre está relacionada con el consumo de alimentos azucarados, los cuales parecen multiplicarse. Cualquier celebración comúnmente incluirá un delicioso pastel, acompañado de una porción de gelatina y un vaso de refresco, solo como un ejemplo. Esta es una parte normal de las celebraciones, que amerita ciertos controles para evitar que caigan en los excesos.

Una dieta rica en alimentos azucarados para los niños puede promover la aparición de dolencias de la salud, muchas de las cuales se mantendrán durante toda su vida. En muchos casos estas enfermedades pueden ser del corazón, del metabolismo, dentales o inclusive afectar el rendimiento escolar.

La ingesta de azúcares puede comenzar a evitarse desde el desayuno, a través de la eliminación de cereales rociados con azúcar, atoles demasiado dulces o jugos con azúcar blanca añadida. Es un deber de los padres y cuidadores seguir algunos consejos pediátricos para alimentar adecuadamente a los chicos de la casa.

Si los pequeños reciben continuamente de parte de sus padres alimentos como: helados, mermeladas, pasteles, jaleas, caramelos o chocolates los están exponiendo a padecer de un aumento del colesterol y de los triglicéridos.

Adicionalmente, una dieta infantil desbalanceada con altos contenidos de azúcares produce obesidad. Los padres deben ser un buen ejemplo para ellos a la hora de comer, porque en sus hijos se reflejan los malos hábitos alimenticios. La enfermedad de la obesidad es una de las dolencias de salud infantiles más comunes en las naciones desarrolladas, lo que genera serios problemas médicos a futuro.

Un niño obeso podría ser un adulto enfermo, si las costumbres alimenticias deficientes asumidas a tempranas edades no mejoran. Instaurar cambios puede ser una larga tarea para quienes padecieron de obesidad durante la infancia. Esto significa que es mejor prevenir, que lamentar padecimientos de salud, la mayoría muy graves.

A partir del crecimiento de los índices de obesidad en las naciones desarrolladas, la OMS declaró hace tiempo esta enfermedad como una epidemia entre la población mundial.

Una dieta sana no significa que los niños dejen de comer lo que les gusta

Enseñarles a comer a los niños es una gran necesidad de los padres, porque son muchos los problemas que evitarán en sus pequeños. Organizar una fiesta infantil no tiene que significar solo mesas colmadas de dulces, también estas pueden combinarse, por ejemplo, con postres elaborados a base de yogures o frutas que son igualmente deliciosos y más nutritivos.

Muchas ideas sanas y deliciosas han sido creadas por chefs de cocina y forman parte de recetarios sanos para los chicos. Entonces enseñarles a comer mejor, es un valioso esfuerzo, que los pequeños sabrán agradecer a sus padres cuando sean mayores.

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