Cuando las personas siguen dietas ricas en carnes rojas exponen a su organismo a la aparición de enfermedades, que fácilmente se pueden prevenir si se acostumbran a seguir una dieta sana y balanceada. Los excesos de comidas como, por ejemplo, las hamburguesas, los asados, las carnes rojas fritas o a la plancha, albóndigas, entre muchos otros platillos elaborados a base de carnes dañan la Salud.

Estudios científicos demuestran que el ser humano es básicamente frugívoro, porque es afín a los grandes monos y es un primate. Esto significa que las frutas frescas y jugosas, los cereales, los frutos secos y las hortalizas forman parte de su alimentación idónea.

Comer de forma irregular, con bajos valores nutricionales y sin suficientes fibras no es saludable y tampoco excederse en la ingesta de algunas comidas. Sin embargo, el hombre ha convertido lo que debería ser una alternativa de emergencia por el hambre en malos hábitos alimenticios y, sin darse cuenta, abrió la puerta a muchas enfermedades y desarreglos dietéticos.

Cuando estos excesos se producen de manera frecuente y basados en carnes rojas, son muchas las enfermedades que pueden comenzar a aparecer, entre ellas: el estreñimiento, los cólicos, la mala digestión, el aumento del colesterol, entre muchos otros.

Algunos tumores en los intestinos y en los senos se deben al consumo elevado de carnes rojas

La Organización Mundial de la Salud, OMS, y la American Medical Association hace unos años comprobaron que el abuso de alimentos cárnicos significa un peligro mortal.

Según explicó en ese entonces la American Medical Association, enfermedades como los tumores en los senos o en el intestino son originados, en nueve de cada diez casos, por una alimentación rica en carnes. Este tipo de dietas produce la aparición una sustancia en la sangre llamada prolactin, la cual contribuye a la aparición de tumores.

La OMS ha demostrado estadísticamente que en las naciones occidentales con un alto consumo de carne, entre ellas: Australia, Estados Unidos, Inglaterra y Canadá se presentan anualmente una alarmante cantidad de pacientes con tumores en los intestinos y los senos.

Sin embargo, en los países con un consumo moderado de carnes rojas, tales como: España, Yugoslavia y Grecia es menor el porcentaje de tales tumores.

Comer muchas carnes rojas eleva el ácido úrico y el colesterol

Una alimentación que incluya un consumo excesivo de carne origina demasiados residuos metabólicos como el ácido úrico y el colesterol, que intoxican el organismo y exigen a sus filtros naturales un trabajo excesivo.

Al ocurrir una acumulación de toxinas se facilita la proliferación de infecciones y varios trastornos.

Los nutricionistas recomiendan que las dietas balanceadas incluyan carnes rojas, pero en raciones moderadas y solo dos o tres veces por semana. Su consumo debe alternarse con carnes blancas, pescado o granos, que también son una excelente fuente de proteínas.

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