Cuando el consumo de carnes rojas ha sido excesivo, tras las festividades de Navidad, una buena opción para retomar las dietas consiste en comenzar a reducir las porciones de este alimento en los almuerzos y cenas.

Los nutricionistas han advertido la importancia de ingerir carnes rojas, por su alto valor nutricional de proteínas, sin embargo, una ligera reducción de las porciones conviene si se quiere mejorar la alimentación o perder peso.

En enero mucha gente comienza a preocuparse por retomar los buenos hábitos alimenticios, que quizá perdieron al asistir a invitaciones a fiestas en diciembre o tras los festejos en casa, pero la eliminación de los excesos es fundamental, especialmente de las carnes rojas.

Las porciones medianas de carnes rojas ayudan a equilibrar la dieta

A la hora de preparar un sano almuerzo es recomendable considerar el uso de porciones medianas de carnes, las cuales pueden ser consumidas en pequeños bistecs asados, hamburguesas preparadas con pocos condimentos y sin freírlas, otra buena opción es incorporarlas a las sopas en pequeños trocitos.

Los platillos elaborados con carnes rojas son indiscutiblemente uno de los alimentos proteicos, que más se consume en la sociedad actual. En algunos países, han logrado desplazar la ingesta de féculas como la pasta o el arroz.

Pero cuando la gente se interesa por comenzar a comer bien en enero es prudente vigilar su consumo, especialmente para quienes se preocupan por aspectos como la Salud o la estética, que exigen mantener un peso ideal.

Evitar el consumo de carnes rojas grasosas mejora la nutrición

También es conveniente aprender a preparar las carnes, eliminando todas las porciones blancas grasosas, que solo ayudarán a ganar peso o a poner el riesgo la salud. Una buena selección de las carnes rojas en los mercados, supermercados o frigoríficos puede ser también una odisea, especialmente en las naciones poco industrializadas.

Las carnes rojas provienen en su mayoría de animales como la vaca, el toro o el caballo, mientras otra categoría procede de especies de caza como, por ejemplo, el venado, el jabalí, el faisán, el pichón y la perdiz. Esto implica que es necesario aprender a escoger la mejor carne roja para las dietas balanceadas, evitando las más grasosas.

Los beneficios proteicos de las carnes rojas son considerables, por lo que conviene reducir sus porciones, pero no eliminarlas completamente de los menús diarios.

Son rica en minerales como el hierro, vitamina B12 y zinc.

Una dieta sana debe incluir una o dos raciones medianas de carnes asadas en una parrillera sin aceites, además de pocos condimentos bajos en sal. Una fresca ensalada y una porción de arroz sin muchos aliños es suficiente, siempre que se quieran evitar los excesos alimenticios.

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