Corrían los años 60´s y 70´s cuando los comics tanto del Santo, el Enmascarado de Plata como Kaliman, el hombre increíble, dominaban los puesto de periódicos de nuestros amigos los voceadores.

Santo se podía disfrutar además en todo su esplendor, con sus películas en blanco y negro en los cines de antaño.

Kaliman, -junto al sonido de un pianito- hacía su aparición todas las mañanas de los domingos a través de la radio, el cual mediante la voz de Luis Manuel Pelayo, podíamos escuchar sus aventuras de enorme valor junto a su fiel compañero Solín.

Santo y Kaliman, eran los personajes que en cuerpo y alma se dedicaban a combatir las fuerzas del mal.

Eran los héroes que nos defendían contra toda mente destructora y no había persona alguna que no los conocería o disfrutara de sus aventuras.

Un México antiguo con dos héroes, capaces de combatir la maldad mediante un juego limpio e inocente, sin necesidad de llegar a la exageración de la muerte mediante grandes balazos y actos sádicos que se nos presentan hoy en todas las series y películas de acción.

Santo y Kaliman, defendían a un México que creía en la verdad y las buenas costumbres.