El día marcado por todos los fans del amado anime Death Note llegó, el pasado 25 de agosto. Se estrenaba la versión live action realizada por Netflix, la cual cumplió con los peores presentimientos de cualquier fan de la serie y del género del anime.

La película, según basada en la exitosa serie del mismo título, toma tan sólo los nombres de los personajes, para contar una historia totalmente diferente a la que conocemos. Advierto que para los que no la hayan visto, aún la siguiente parte contiene muchos spoilers.

La historia de esta entrega toma lugar en la ciudad estadounidense de Seattle y dónde Light Turner vive con su padre, quien es el jefe de policía de la ciudad.

Aparentemente el joven es un estudiante promedio que un día, por fortuna o por desgracia, es elegido por un dios de la muerte (Ryuk) para que sea el nuevo portador de la Death Note.

Light se muestra temeroso de usar la libreta pero Ryuk se encarga de manipularlo para usarla y matar a un compañero de la escuela y al asesino de su madre, pero piensa en no usarla nuevamente, hasta que Mia Sutton aparece y Light le cuenta sobre la Death Note y lo que puede hacer con ella. Es entonces cuando Mia empieza a manipular a Light, para seguir usando el cuaderno.

Con los asesinatos multitudinarios de criminales de todo el mundo, el mejor investigador de la historia, conocido sólo como L, toma el caso para poder detener al justiciero llamado Kira y quien resulta ser Light, en conjunto con Mia.

Netflix y su más grande fracaso

En definitiva no hay manera de salvar esta cinta, desde el minuto uno es un reverendo desastre.

La historia no tiene ni pies ni cabeza, no tiene profundidad, se dejan aspectos importantes del anime fuera y ni hablar de los saltos drásticos, sin mencionar las muertes tan exageradas y mal logradas de toda la película.

Entre los detalles importantes que se dejan fuera es la explicación del mundo de los shinigamis, el que cualquier persona que toque la Death Note puede ver al shinigami al que pertenece la libreta. Además ¿de dónde salen tantas reglas para usar la libreta? Y ¿por qué la libreta tiene nombres anteriores y una nota de no confiar en Ryuk? Simplemente fatal el guión para la película.

Pasando al tema de los efectos especiales, sin palabras, un fallo imperdonable. Después de demostrar que tiene lo necesario para hacer buenos efectos como lo hizo en What Happened to Monday? [VIDEO] Aquí nos deja llorando con la manera tan falsa de las muertes, la caída de la rueda de la fortuna y más con la ejecución de Ryuk, parece un una botarga mal lograda; hasta las películas japonesas de Death Note lograron hacer mejor al simpático shinigami.

Y pasando a lo que más nos decepcionó, los personajes. Light resulta ser un estudiante promedio, miedoso, fácil de manipular, débil y sin ingenio, nada que ver con el personaje del manga y el anime. Por otro lado, L es un investigador llevado por sus emociones, intrépido e impulsivo, sin los problemas de interacción con la gente, su sentido calculador y frío, casi falto de emociones que nos encariñó en el anime, ambos amantes de los dulces. Lo único que sí hay que mencionar es que Lakeith Stanfield tiene una buena actuación en cuanto al personaje, incluso me parece que él hubiera estado mucho mejor en el papel de Light.

Sobre Mia (en realidad llamada Misa en la serie), pasa lo mismo que con Light, en esta versión le cambian desde el nombre hasta la personalidad, de ser una Harley Queen pasa a ser Light. Y Ryuk, bueno de ser un simpático shinigami pasa a ser un manipulador psicópata mal hecho, su único acierto es que su voz es prestada por Willem Dafoe.

Death Note de Netflix, sin duda representa más de una hora de castigo que se hacen eternas, esperemos, por el bien de los fans y la plataforma de streaming que desistan de hacer las otras dos películas que tenían previstas.