Estamos a un par de semanas de que DC Comics estrene su plato fuerte en la pantalla grande; Batman, Aquaman, Flash, Cyborg, Wonder Woman y Superman unen fuerzas en la esperada Justice League, filme con el cual Warner Bros. busca competir contra lo realizado por Marvel Cinematic Universe y sus Avengers. La diferencia, muchas películas para llegar a un desenlace.

La Liga está a la vuelta de la esquina

Han sido tan solo tres películas de acción real de DC –Superman, Batman v Superman y Wonder Woman- para que los estudios responsables decidieran lanzar el filme que agrupa a todos los héroes. Flash, Aquaman y Cyborg (y posiblemente alguien más) tendrán mucho peso con todo y que su aparición en el Cine ha sido mínima, e incluso innecesaria.

Muy diferente a lo que ha realizado Marvel Comics, introduciendo a cada uno de sus personajes en filmes separados, creándoles historias y personalidades, es decir, con un plan.

El resultado de la aventura podría ser un auténtico éxito o un reverendo fracaso sin pies ni cabeza. Hay que recordar que el filme sufrió cambios, tanto en guión, rodaje y hasta en dirección [VIDEO]. Los fans no se conformarán con poco, las expectativas están por los cielos, y seguramente las críticas no serán benevolentes. El estudio basará su opinión con algo muy sencillo: La recaudación mundial.

El mundo animado

Una situación muy diferente vive su universo de películas animadas. Sin reglas ni ataduras que tiene el cine comercial. Batman, a pesar de ser uno de sus personajes centrales, no es necesario para que el filme prospere, o sea utilizado como un imán (siendo que en el cine sí lo es).

Los guiones no tienen que obedecer las “políticas de convivencia” o ser “correctos” para no ofender a nadie. En resumen: Libertad.

Basta ver cualquiera de sus producciones para darse cuenta de ellos. En tan solo 60 minutos (duración promedio de sus películas animadas), los estudios desarrollan buenas historias, con diálogos creíbles y situaciones verdaderamente interesantes. A los héroes no les importa romper un brazo o tener que matar a un villano para conseguir salvar el día. A los villanos no les interesa derramar sangre o expresarse de tal o cual manera sin “ofender” a la audiencia, son verdaderamente lo que son, villanos.

La razón parece sencilla. El universo cinematográfico en acción real está a la orden de la taquilla mundial. De no ofender a un sector de la población. De agradar a masas. El universo animado no. Ellos tienen a su público fiel, esos que no abandonan y que quieren material de calidad, no una cifra vendedora.