¿Cuántas parejas no han emprendido un viaje para salvar a su matrimonio? Deben ser miles, seguro cientas de ellas fracasan y otras muchas varias triunfan. En muy pocas -quizá en contadas- un miembro muere, y el otro tiene que sobrevivir a una precaria situación mientras enfrenta a sus demonios internos. Un thriller psicológico que te hará preguntar hasta qué punto conoces a tu pareja.

De las mejores películas originales de Netflix; de principio a fin es estremecedora y estresante. Del gigantesco universo de adaptaciones que se han realizado de los libros de Stephen King, esta debe estar en el top 3. A pesar de que la mayoría de la historia se desarrolla principalmente en un cuarto con dos actores, nunca se hace lenta o aburrida, por el contrario, llega a ser perturbadora en más de una ocasión.

Fijación por las camas

¿Quién no se acuerda del éxito literario, cinematográfico y hasta teatral que fue “Misery”? Ese escritor atado a una cama sin poder huir a menos que le dé a su secuestradora un tomo más de su amada saga.

En esta ocasión, Stephen King vuelve a recurrir a ese recurso. El esposo (Gerald Burlingame) -interpretado por Bruce Greenwood-, en su deseo por revivir la extinta relación que ambos quieren, deja maniatada a su esposa a la cama para cumplir una perversa fantasía. Su cónyuge (Gessie Burlingame), tras presenciar el repentino fallecimiento de su marido, tendrá que buscar la manera de sobrevivir hasta que alguien logra rescatarla. Malas noticias, ambos están en una alejada cabaña.

Fenomenal actuación

Sobre la protagonista Carla Gugino solamente se pueden decir cosas buenas.

La actriz, quien hace años apareció en la película de superhéroes de culto “Watchmen”, nos regala una interpretación digna de nominación al Oscar (habrá que ver si la Academia es capaz de convocar al certamen, por el tema de las plataformas en línea).

Con una interpretación, que transcurre mayormente acostada en la cama, nos regala una gama actoral que va desde una falsa lascividad, hasta una aparente demencia. Un casting sin fallas.

Lo malo

Lamentablemente, casi al final de la película, la actriz tiene que tomar una decisión que la orilla a hacer un acto que involucra sangre, nada nuevo para el mundo del Cine, lo malo es la forma en lo que lo hicieron. A pesar que apenas dura muy pocos minutos, la toma cae un un “soft-gore” que podría desagradar y revolver el estómago de más de una persona. Esa escena, que poco agrega, se puede adelantar.