Alias Grace, la recién estrenada mini serie de Netflix, está basada en la homónima novela de Margaret Atwood. En ella, conocemos la vida plagada de abusos y violencia de Grace Marks (Sarah Gadon), joven acusada de asesinar a su empleador Thomas Kinnear (Paul Gross) y el ama de llaves Nancy Montgomery (Anna Paquin). Esta historia está basada en un asesinato real, existió Grace Marks, claro que tanto novela como serie narran los hechos de una manera ficcionada, aunque sin alejarse de la cruel realidad que significó ser una mujer de bajos recursos en la Canadá del siglo XIX. El manejo del contexto histórico es impecable, tanto en vestuario como en referencias a conductas sociales y personajes de la época.

Seis capítulos son más suficientes para que esta historia nos remueva todos los sentimientos y nos haga reflexionar acerca de la constante cosificación del cuerpo femenino, la desigualdad de clases, el racismo, la violencia (especialmente la violencia de género) y la ignorancia entre muchos otros temas. Grace tiene un coprotagonista, al que pronto le perdemos toda la estima, pero quien funge como pieza clave para incitarla a hablar: el Dr. Simon Jordan (Edward Holcroft), un joven alienista contratado por un comité metodista que desea la absolución de la condena de Grace, para redactar un informe que salve a la chica de la horca.

La tranquila e hipnótica voz de Sarah Gadon interpretando a Marks, nos transmite la escalofriante confianza de una mujer segura de su muerte.

La expresión de inocencia que Gadon impregna en Grace Marks, es un contraste increíble con la perversidad de una presunta asesina, personalidad que sale a flote cada que la joven se burla de la falta de deducción del Dr. Jordan.

Cada capítulo es un espectáculo en colores que representan esta dualidad: el negro y el blanco

Que de una u otra forma se mezclan entre el rojo de la sangre y los tonos pasteles. Grace se vuelve una Scherezada moderna, tanto para nosotros como para todos aquellos que quieran acusarla. Ella sabe qué palabras decir y a quién, cuándo hablar y cuándo es mejor no hacerlo, dice a cada uno lo que quieren escuchar; la verdad, la mentira y la amnesia son sus aliadas.

La realidad en esta historia juega con nosotros de una manera que no nos da tiempo de entender cuál es la verdad o si hay una o son muchas verdades, porque la realidad en esta serie la construyen testimonios, cartas, diálogos, mitos, alucinaciones y algunos pasajes bíblicos. Nada confiable al 100%, ninguna certeza.

Lo que hace trabajar la mente del público recreando las escenas a las que no tenemos acceso, ni lo tendremos. Por otra parte, las imágenes y las palabras de Grace nos conducen siempre hacia adentro, de ella, de nosotros mismos, de personajes como su fiel amiga, Mary Whitney (Rebecca Liddiard). Por ello la petición tanto de Mary, como de nosotros espectadores a Grace y de ella a nosotros es: "déjame entrar" y no "déjame salir". ¿Qué otra cosa podría explicarnos un brutal asesinato, si no es nuestra mente? ¿Si no está marcado por nuestras experiencias como seres humanos?

Escuchar y, más allá, ver la vida de Grace Marks es algo que, como al Dr. Jordan, no nos deja tranquilos ni debe dejarnos. Su testimonio está ahí para cuestionarnos todo lo que llevamos dentro y todo lo que le permitimos a la sociedad. Cuántos crímenes estarán guardados en la memoria y en total impunidad... #tv #Netflix #SERIES