Cuando de la saga de #Star Wars se trata, las opiniones son muchas y muy diversas. El rango se extiende desde quienes la odian, hasta quienes la amamos, pasando por quienes la conocen, pero les da igual. La cuestión es que a nadie le es ajeno el tema, y es por eso que la llegada de la segunda entrega de la más reciente trilogía fue noticia en el mundo entero. Y tras haber ido a ver The Last Jedi, me doy cuenta de que esta película también levanta pasiones, hasta en mí mismo.

Disney ha sabido exprimir al máximo su adquisición de la creación de George Lucas, y ha logrado volver a llamar la atención de los aficionados que vivieron en carne propia el estreno de la trilogía original, mientras, al mismo tiempo, ha enganchado a las nuevas generaciones.

The Last Jedi sigue esta directiva: “Out with the old, in with the new”. Esta nueva entrega sigue siendo parte de esa oda a los héroes antaño que lograron derrotar a Palpatine y su Imperio Galáctico, mientras introduce los elementos para continuar expandiendo la historia de esa galaxia muy, muy lejana. Pero bien dicen por ahí que ninguna segunda parte es buena.

La oda innecesariamente larga a Carrie Fisher

Con dos horas y 33 minutos de duración, Los Últimos Jedi es la película más larga de toda la saga, así que vayan preparados para estarse sentados tres horitas en el #Cine (ya incluyendo los obligatorios comerciales y trailers), que si bien es mucho tiempo, tampoco se hace tan pesado gracias a una buena porción de escenas de acción, sorpresivos cameos, y una confrontación final épica.

Hay dos arcos argumentales principales que se fusionan en la última media hora de la cinta.

El primero tiene una duración dentro de la película de, tal vez, un día en el que la princesa Leia es el foco de atención, mientras que el otro, donde Luke Skuwalker es la estrella, durará a lo más una semana. Es muy poco el tiempo que transcurre dentro de la historia para justificar lo largo de la película. Pero tras el triste fallecimiento de Nuestra Princesa, Carrie Fisher, era claro que iban a exprimir al máximo lo que la actriz ofreció a The Last Jedi.

Cuando los arcos argumentales por fin se juntan y todo se desata, es ahí donde, en la humilde #opinión de quien les escribe, The Last Jedi tiene su más grande defecto. Aporta poquísimo, resuelve muy poco, y al contrario, ofrece a los espectadores más preguntas que respuestas sobre la última entrega. Sí claro, hay un movimiento hacia adelante en la historia, y no es poco lo que se adelanta, pero hay mucha, muchísima paja en ese camino que únicamente sirve de relleno, sin aportar nada.

La Historia de cómo llegaremos al capítulo IX

La historia es buena.

Eso es innegable. Durante mucho tiempo los fans estuvieron intentando adivinar a que venía esto de los Últimos Jedi [VIDEO]. ¿Hablaban de Luke? ¿De Rey? ¿De Kylo? Pues ya por fin sabemos la respuesta. La interacción entre Luke y Rey en la recóndita isla donde nació la Orden de los Jedi desentraña a la perfección el misterio que nos dieron en El Despertar de la Fuerza de por qué el Jedi que salvó a la Galaxia se encontraba en un exilio autoimpuesto, al tiempo que nos dan más información sobre qué fue lo que pasó exactamente entre Luke y Kylo cuando el primero decidió que era momento de volver a formar la Orden. Luke tiene sus propios “demonios” con los cuales lidiar, y una figura del pasado llega inesperadamente para ayudarlo a despejar su mente, para que acepte su destino y entienda su rol en esta nueva guerra.

Rey [VIDEO], otro de los misterios introducidos en la anterior entrega por su habilidad con la Fuerza y su origen, tiene un crecimiento espectacular ahora. Bajo un mínimo tutelaje de Luke, quien fuera simplemente una buscadora de escombros en Jakku, ahora desata la verdadera Fuerza que tenía escondida en su interior, mientras se enfrenta a sus propios miedos, dudas, y hasta a su ira contra Kylo Ren, lo que la lleva a cuestionar los verdaderos motivos de su maestro y del Caballero de la Orden de Ren.

La Resistencia liderada por la princesa Leia se encuentra bajo ataque por la flota de la Primera Orden, que increíblemente salió casi ilesa después de la destrucción de la base Starkiller, y ahora se une a la pelea el mismísimo Líder Supremo Snoke con su gigantesca nave de guerra. Y aunque Leia permanece inconsciente casi toda su participación, no deja de sorprender con uno o dos aces bajo la manga, y la obligatoria escena emotiva que lleva a todos los fans a decir “Aw”. Por un frente, Poe Dameron y la teniente Connix (la mismísima hija de Fisher), están intentando mantener a la Resistencia en una posición más activa frente a lo que perciben como la pasividad de los grandes héroes de antaño. Una muestra más de ese tema de “out with the old”…

Finn, acompañado ahora una técnica de mantenimiento llamada Rose Tico, se embarcan en una misión para poder infiltrarse a la nave de Snoke y permitirle a la Resistencia huir de una vez por todas. De forma increíblemente forzada, esto es lo más cercano que tendremos a una historia de amor en esta trilogía, ya que esta es la parte con más paja en toda la película. La historia de Finn bien podría haber sido reducida, porque únicamente siente el precedente de algo que todos saben: Que la Resistencia no está sola.

El Veredicto Final

Hay que entender algo sobre esta entrega: Es un puente. Es el puente que unirá el principio con el final, donde se esconden los secretos más jugosos de la historia, probablemente. A pesar de lo largo de la cinta, The Last Jedi no ofrece momentos flojos. No hay un momento donde uno bostece, vaya.

Los efectos especiales son una maravilla, siempre con el característico sello de Lucasfilm, forjando algo que realmente crees que puede existir, desde esas gigantescas naves, pasando por los maravillosos sables de luz, hasta las pequeñas criaturas, droides y alienígenas que rondan por el mundo. La banda sonora de nuevo de la mano de John Williams, sigue siendo igual de maravillosa que siempre.

Lo que más distingue a esta película es la dirección de Rian Johnson. La ausencia de J.J. Abrams es notable en el story-telling y el ritmo en general de la película, a pesar de que es uno de los productores, es palpable que no está él detrás del lente. No es una crítica al trabajo de Johnson, al contrario, su toque le dio un aire de mayor dramatismo solemne a The Last Jedi.

Para los fans más hardcore de la saga, claro que habrá momentos donde se enojen, pero Disney está rehaciendo las reglas del universo de Star Wars a lo que ellos quieren, y George Lucas no puede hacer mucho para detenerlos ya.

Para el espectador casual, ese que ha visto las películas porque tiene a “ese amigo” o “novi@” que es fan de la saga, se encontrarán con una película dominguera, que está divertida, que tiene sus momentos emotivos, y mucha, mucha acción.

En esta película es donde los fans que no son “die-hard” y quienes adoraron o vivieron la trilogía original brillarán. Tiene todos los elementos que hacen una buena película de Star Wars, así como esos momentos de nostalgia hacia la serie original que son obligatorios para atrapar a las nuevas generaciones.