Altered Carbon se establece en un futuro en el que la conciencia humana puede transferirse de un cuerpo a otro a través de un proceso llamado "manga", lo que permite a las personas resucitar a sí mismas en nuevas formas. Esa es una presunción demasiado apropiada para la nueva serie de ciencia ficción de Netflix, dado que hace exactamente lo contrario: descarga algunas ideas nuevas (y no tan nuevas) en un molde modelado de manera servil en blade runner.

La película seminal de 1982, que recientemente generó una secuela en Blade Runner 2049 [VIDEO], es tan influyente como cualquier obra de ciencia ficción moderna, y aún así, es sorprendente descubrir qué tan endeudado está Altered Carbon, tanto estéticamente como conceptualmente, a su ilustre antecesor.

Los automóviles voladores se mueven a través de metrópolis lluviosas llenas de rascacielos adornados con anuncios holográficos de neón. Las calles sucias de la ciudad se componen de edificios en ruinas cubiertos de graffiti. Los prostíbulos están llenos de mujeres con sombras, y sirven como local para las secuencias con cristales rotos. Los ricos y poderosos titanes de la industria viven en imponentes enclaves muy por encima del riff-raff de nivel superficial. Y, por supuesto, un gumshoe cansado con un abrigo largo (con el cuello hacia arriba) navega por este paisaje en busca de un objetivo, y una verdad, que siempre parece fuera de su alcance.

Adaptado del célebre libro de 2002 de Richard K. Morgan, Altered Carbon es el noir futuro de segunda generación, y su riffing en Blade Runner es, si bien inferior a Blade Runner 2049, no obstante manejado con estilo.