Con personajes sobreactuados, una producción que no termina de convencer y una historia que no se adapta al formato de una película, el ‘live action’ de ‘Shingeki no kyojin [VIDEO]’, el popular manga y anime (conocido por muchos como ‘Attack onTtitan’), finalmente vio la luz pero no brilló.

El filme narra cómo los temidos titanes (gigantes que devoran personas) regresan para atacar a la última población humana, que luego de muchos años los considera casi un mito. Su retorno pondrá en peligro a nuestra raza y la responsabilidad de salvar el día caerá sobre los hombros de un grupo de jóvenes.

Shinji Higuchi se encarga de adaptar el manga de Hajime Isayama en una película que deja mucho que desear.

Claro, su secuela fue grabada en simultáneo y saldrá este año, pero ‘Shingeki no kyojin [VIDEO]’, como filme en sí mismo, es una mala película actuada por malos personajes.

¿Qué pasa con la música?

Algo que notarán desde el inicio, es que la musicalización de la película está para cumplir una función extraña. No es un acompañamiento que da fuerza a los momentos o ambienta diálogos, en cambio parece convertirse en un letrero de programa de concursos, de esos que dicen cuando aplaudir. En este caso la música aparece en escena para hacer obvio lo que está pasando, para recalcar que estamos en un momento triste o épico.

Dirán que ese es el objetivo, y tienen razón, pero en este caso, en vez de ser un acompañamiento, es una herramienta narrativa que parece forzada hasta el extremo de ser molesta y hasta caricaturesca.

No todo lo de la pantalla chica funciona en la pantalla grande

El anime y el manga tienen códigos narrativos bien reconocibles, no solo por un estilo de dibujo o representación anatómica, sino también por la forma en que los personajes se expresan o hacen evidentes sus sentimientos.

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A la hora de adaptar ese tipo de material, no todos esos códigos funcionan en actores de carne y hueso. Menos cuando influyen en actuaciones que se unen a la misma categoría de la musicalización.

Ninguno de los actores y personajes genera la menor simpatía, ya sea porque las relaciones que se forman entre ellos son aceleradas o porque sus actuaciones no convencen. Al final, esta historia está poblada de sujetos que no son creíbles, y el guión no les ayuda.

Sobre este tema hay que sumar un detalle que no pasarás por alto: muchos miembros del elenco no saben reaccionar naturalmente ante una pantalla verde (que luego se reemplaza con los titanes, destrucción o el efecto de turno). Puede ser un error de dirección, de los actores o de ambas partes.

Las cosas para aplaudir

Aunque en la media docena de párrafos que hay arriba de estas letras no hay un solo comentario positivo sobre el filme, no puedo negar que los realizadores sí dieron en el clavo con un par de elementos importantes para los amantes de la saga. La violencia, el ‘gore’ y el aspecto terrorífico y amenazante de los titanes están bien puestos en pantalla.

Es todo un espectáculo ver la masacre que crean las temibles criaturas, que no tienen noción de moral ni son detenidas por nada.

Esa amenaza cruel y casi indestructible está en el filme, y entrega secuencias disfrutables.

El aspecto de las criaturas también funciona bien. Es fácil entender por qué estos titanes son una amenaza apocalíptica y es todo un logro su aspecto y presentación en la pantalla.

Una narrativa caótica

Aunque el caos de los titanes es lo mejor de la película, el caos en la narrativa y el guión es su mayor enemigo. En algunas escenas habrá numerosos cambios de humor y numerosas intervenciones (de personajes que tratan de plantear su personalidad y fallan en eso), pero ninguno de esos momentos será novedoso. Todo es típico: las rivalidades, los regresos y las personalidades.

La trama tiene una estructura que tampoco ayuda: más allá de ser atacados, correr, ser atacados de nuevo y correr, no hay más que rescatar sobre el arco principal del filme. Los realizadores tenían en manos una historia llena de mitología y elementos interesantes, pero todo eso se ve opacado por la mala ejecución. Las escenas de acción y violencia serían mucho mejores si llegáramos a ellas de la mano de un buen guión, y si los personajes que participan nos importaran.