La nueva Tecnología puede tener profundos impactos en la sociedad de formas nunca previstas. La radio llevaba códigos durante la Primera Guerra Mundial, pero más tarde se convirtió en un accesorio doméstico. Los primeros teléfonos se alquilaron por parejas, pero después de que Western Union, una compañía de telégrafos, adoptara "intercambios", dio lugar a una comunicación rápida a larga distancia. Del mismo modo, los teléfonos móviles han evolucionado de voluminosos "walkie-talkies" a pequeños supercomputadores.

Y ahora Facebook, originalmente una plataforma de conexión para estudiantes universitarios, reúne a una de cada 4 personas.

Pero hoy, en Myanmar, Facebook está ayudando a alimentar un genocidio contra el pueblo Rohingya. Con base en nuestra investigación en Myanmar y en Cuba, argumentamos que el uso de Internet en Myanmar es peligroso. La conexión desenfrenada a Facebook crea lo que llamamos un "coercitivo virtual", un espacio digital que refuerza la coacción. Sugerimos que el modelo de Internet de Cuba puede brindar lecciones para administrar las redes sociales en medio del caos político. La utilidad de los inventos puede ser impredecible, y también los impactos sociales pueden ser catastróficos. La conducción distraída es una consecuencia imprevista de los teléfonos móviles que matan o mutilan a miles cada año. Hacer frente a la conducción distraída implica una mejor educación del conductor, reducir el uso detrás del volante y sanciones por estupidez.

La radio permitió horrores inimaginables durante el genocidio de 1994 en Ruanda.

'Sangre en las manos'

Pero en condiciones de genocidio, ¿una tecnología como la radio puede ser limitada o restringida? Es un servicio esencial, pero con sangre en sus manos. Esa es una carga que Facebook ahora comparte. En 2010, Myanmar tenía 130,000 usuarios de Internet fuertemente restringidos. En 7 años, los precios de las tarjetas SIM cayeron de más de US $ 3,000 a $ 1. El gobierno también relajó las leyes de censura, permitiendo a Facebook atraer a 30 millones de usuarios birmanos. Muchos de ellos ven Facebook como internet. A partir de finales de agosto, las fuerzas de seguridad birmanas siguieron una campaña de tierra arrasada contra los Rohingya. Unas 6.700 personas murieron y 645.000 fueron forzadas a buscar refugio en Bangladesh.

Junto con el monje ultranacionalista Ashin Wirathu, una serie de páginas de Facebook propagan el discurso de odio. Esta propaganda vitriólica vilipendia aún más a los rohingya ya marginados y muy difamados.

El contenido anti-rohingya incluye caricaturas políticas explícitamente racistas, imágenes falsificadas e informes de noticias por etapas. Este contenido se vuelve viral, normalizando el discurso de odio y dando forma a la percepción pública. La violencia contra los rohingya es cada vez más bienvenida, y luego se celebra en línea. Este coercitivo virtual sirve a los intereses del ejército de Myanmar.

El monopolio de información de la junta militar ha proporcionado poca arena para fomentar la alfabetización mediática. Tal propaganda en este virtual coercitivo de la propaganda ant rohingya se aprovecha de los mal informados. Para muchos, la desinformación difundida a través de Facebook justifica lo que las Naciones Unidas llamaron un ejemplo de libro de texto de limpieza étnica. Los ciudadanos de Myanmar ahora tienen acceso desenfrenado a Internet a bajo costo en sus dispositivos móviles. Los defensores de la libertad de expresión laudarán esto. Pero esta canalización de información abierta refuerza el lado oscuro de la autoafirmación de Facebook con una perspectiva limitada. Esto es para la ventaja del ejército birmano. Así como la radio alimentó el genocidio en la década de 1990, Facebook lo está haciendo realidad hoy en Myanmar.

La ficción se convierte en realidad

El coercitivo virtual de Facebook es una división, una realidad que compite y una falta de aceptación mutua. En la coacción virtual de Facebook, la ficción es realidad y las mentiras pueden validar. Teniendo esto en cuenta, sostenemos que el uso constante de Facebook en Myanmar es demasiado arriesgado como para ignorarlo. Las sociedades requieren espacios para la tolerancia de las diferentes ideas, el comercio, la negociación, el voluntariado y la dinámica cara a cara. Esto falta en Myanmar. Cuba puede ser un ejemplo importante en esta discusión. La naturaleza del acceso a internet en Cuba no ha conducido a una coacción abusiva o políticas divisivas. Las protestas a través de las redes sociales que son comunes en otras partes del mundo no existen en Cuba.