Las reuniones familiares del domingo y la convivencia social han cambiado de la noche a la mañana. La tecnología se ha convertido en una herramienta benéfica para facilitarnos el trabajo, y en casa como modo de #entretenimiento, o bien para administrar mejor la vida personal. Desafortunadamente la parte oscura de esta inclusión invasiva, es que las relaciones se ven afectadas por el continuo o la absorbente disposición que los pequeños y adultos, tienen por su dispositivo móvil.

Este comportamiento es preocupante, porque no hay una buena comunicación cuando en reuniones – ya sea con la familia o amigos – siempre está presente la mancha luminiscente del celular.

Al final esta interacción se transforma en una marcha interminable de quien posteó el vídeo cómico, la avalancha de #memes y las fotos interminables que suben a diario en #redes sociales.

El estar en contacto con la Tecnología no tiene nada de malo, sin embargo cuando olvidamos que afuera hay un mundo, personas que tienen algo que decir – e inconscientemente también tú tienes algo que decir – se olvida por completo, ya que uno está inmerso, en saltar de aplicación en aplicación, más que de comunicarse con alguien de carne y hueso y que podría dar otro punto de vista a temas o a ciertas situaciones que se viven en el día a día.

Hay un error común al recomponer toda nuestra vida, en los múltiples universos virtuales y es la aceptación en el medio. Los likes, retweet´s y comentarios, son el pan caliente de los ciberdependientes. Este distanciamiento es preocupante, sobre todo en relación con los niños pequeños que no sueltan la Tablet o el móvil por horas, jugando el mismo juego o como el adulto promedio, buscando otro para satisfacer sus horas de esparcimiento.

Más que hablar entre unos y otros, es cuestión de reflexionar uno mismo, antes de poder entablar cualquier conversación con otras personas. El pensar y repensar en cuanto a lo que sucede en el mundo, en la historia o dentro de alguna temática en particular, puede enriquecernos como personas y también a otros integrantes de la #familia o círculo social.

La recomendación para los #ciberadictos tanto adultos como niños, seria marcar límites, poner un rango de horas para checar ciertas aplicaciones, pero no depender todo el día de ellas, o incluirlas como parte de la rutina. Charlar, dar un paseo, o una simple invitación a beber café podría traer grandes cambios en tu acontecer social.