god of war llega después de más de dos años de anticipación. Desde su primera presentación en E3 2016, era claro que no estábamos ante una simple versión remasterizada de la misma fórmula de antaño. Frente a nuestros ojos, teníamos un Kratos más viejo, acompañado de Atreus, su hijo, en un mundo que parecía diferente al que conocíamos.

Ahora que el Dios de la guerra ha llegado finalmente a los pulgares de los gamers, es fácil afirmar que ‘God of War’ encabeza, por mucho, la lista a mejor juego de 2018.

Se trata de una aventura de dimensiones épicas, combinada con una historia profunda y llena de momentos inolvidables. Es un título diferente en su totalidad en cuanto a mecánicas e incluso género, pero que no olvidó los elementos más divertidos de la fórmula original. Se trata de una versión más madura de Kratos, quizás dedicada a aquellos fans que también crecieron con el dios.

La epopeya de un viaje emocional

Los juegos originales de ‘God of War’ nunca se caracterizaron por su historia. Aunque la mitología permitió grandes combates, dignos de ser recordados, el viaje de venganza de su protagonista no daba mucho espacio para profundizar en la personalidad de Kratos.

La trama iba de la mano del tipo de juego presentado: un musculosos guerrero espartano destrozando todo lo que se atravesara en su camino.

La más reciente entrega de ‘God of War’ es un viaje narrativo magnífico, no solo desde su historia, sino también por la manera en la que el juego se presenta a través de elementos más gráficos. En esta ocasión se trata de seguir la relación entre Kratos y Atreus.

A través de cada uno de los capítulos de ese viaje vemos cómo es la dinámica entre ambos y la forma en la que el espartano lidia con el deber de guiar y educar a su hijo.

‘Dios de la guerra’: un juego diferente por completo

Otro de los cambios que hace ‘God of War’ es el género. Si los títulos originales pueden ser clasificados como hack and slash, su más reciente entrada encaja mucho mejor como un RPG moderno.

Lo que no le sienta nada mal, pues añade varias capas de complejidad que se agradecen.

La mejora más apreciada es el sistema de equipos y habilidades, que crea una sensación de avance a medida que la aventura y los retos aumentan. Más importante, permite crear una experiencia frente al juego que se siente única. Dado que hay miles de combinaciones entre armaduras, habilidades, ataques y runas, la persona frente al control puede acercarse como desee ante los desafíos que se le presentan y al final terminará con un ‘Kratos’ que se siente propio.

Hachas de batalla y la complejidad de la guerra

Quizás uno de los cambios más polémicos está en el combate. Pasamos de las icónicas Espadas del Caos a el Hacha de Leviatán como arma principal de su protagonista. Sin embargo, este elemento añade una inesperada variedad al combate y, por encima de todo, se siente acorde con lo que busca lograr el más reciente título de la franquicia..

Una de las principales cualidades de esta nueva arma es su capacidad de ser lanzada y luego convocada a las manos de su portador (como el martillo de Thor).

Esta habilidad no solo permite un combate mucho más fluido y complejo (la elección de lidiar con un enemigo a distancia o desde cerca), sino que además se acopla de manera orgánica a los diferentes rompecabezas esparcidos por el juego.

Si en el título original, la clave para la victoria era mantener continuos combos (es decir, oprimir los mismo cuatro botones hasta el aburrimiento), en ‘God of War’ es necesario acercarse de manera más estratégica a cualquier enfrentamiento. Es clave saber cuándo bloquear, esquivar y atacar. También ayuda reconocer los patrones de ataque de los enemigos más poderosos.

Old Man Kratos

Hace pocos días, en la redacción tuvimos la oportunidad de hablar con Bruno Velazquez, Director de Animación de ‘God of War’. Él nos confesó que al momento de acercarse a la construcción del juego la idea era crear una aventura para aquellos que crecieron de la mano de Kratos. “Si sus fans han crecido, madurado, lo lógico es que el personaje también lo hiciera con ellos. De alguna manera este propósito se vio aplicado también al juego. No solo en su historia, sino en la forma como queremos traer de regreso al personaje”, afirmó en nuestra conversación.

Lo cierto es que esta meta se siente de inicio a fin en ‘God Of War’.

Es una versión mucho más madura de la franquicia original, como si ya hubiera pasado por su adolescencia y comprendiera que la violencia sin sentido no es suficiente. Kratos ha cambiado y, por lo mismo, también lo hizo su videojuego. No es que la ira deje de ser su mayor característica (todavía hay algo de catarsis en partir en dos con tus manos el cráneo de un gigante), sino que ahora hay más profundidad en este elemento de su personalidad. “No te arrepientas, sé mejor” le dice en alguna ocasión el protagonista a su hijo. Esa lección parece ser el marco bajo el cual cada elemento de esta entrega se construyó.

El Kratos viejo, de alguna manera, se ha convertido en un personaje más icónico y memorable que su iracunda versión joven. Así, ha ascendido al inmortal panteón de los mejores juegos de la historia.

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